sábado, 1 de noviembre de 2008
Lo siento, cariño. Nunca sabrás cuánto lo siento
Separarme de él no me hizo daño. No te duele algo que no sientes realmente. Creo que lo sabía, por eso decidimos dar marcha atrás. Cometer errores se está convirtiendo en una escandalosa afición para mí. Prefiero ser nómada para ir a buscarte al Infierno y besarte. ¿Sabes? En el fondo no te merezco. A pesar de ser tú quién cometía los errores, soy yo la que huía a la mínima para esconderse de ti. Y ahora llego con una mirada perdida y rozo tus labios con los míos. Sabes que nunca te he olvidado. Y sentirme ridículamente cómoda cuando, en vez de separarme, pones tus manos en mi espalda y me atraes más hacia ti. Creo que a los dos nos gusta equivocarnos muchas veces... con la misma persona. Pero ahora me tengo que ir. Me tengo que ir sino quiero quedarme y que duela más la próxima vez que metamos la pata. Odio tener que marcharme, sobretodo porque siempre estaré pendiente de volver. Tal vez debería ser (cómo mínimo) buena amiga y decirte que si te buscas otra chica, todo estará bien. Pero mi mente no deja de pensar "Ella nunca será yo" y conociéndote, te sabrá a poco. Y ningún chico con el que yo esté será tú. Prefiero pasarme todas las noches por tu casa a darte un beso de buenas noches, así te dormirás pensando en mí... Y alguna que otra vez, me podría quedar.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
rioBonitos rizos, Sandy.
Publicar un comentario