martes, 18 de noviembre de 2008

Para no olvidar jamás que está amistad es de por vida



Otra vez vuelvo a dejar de lado mi corazón, en sentido de "amores (para toda la vida)" y me quedo solo en amores, fraternales en este caso, de una amiga, de una hermana, a la que quiero mucho. Supongo que, cada tarde te acordarás de mí un poquito, y gritarás al cielo en silencio "¿Porqué no te callas?" y decidirás que al día siguiente, me pondrás Sin Admisión. Pero no. Siempre te veo aparecer y, supongo, sonreír al otro lado de la pantalla. Te llamo estás, siempre estás. ¿Cuánto hace que nos conocimos? Un año. ¡Cómo pasa el tiempo! Ya ni me acuerdo, aunque no es por falta de memoria que he olvidado eso. Ni siquiera sé en qué momento empezamos a hablar, a partir de qué conversación empezaste a ser mi mejor amiga y a partir de cual "conver" llegaste a ser mi hermana. Mi hermanita del alma, Sara. No lo sé, te juro que no lo sé. Pero me alegro mucho de haberte conocido y me llamó estúpida por no decírtelo nunca. Mira que soy sentimental, llorica, vulnerable, creativa, imaginativa... para ciertas cosas. Pero nunca puedo decirte que, de verdad, eres una de las cosas más felices que me han ocurrido jamás. Creo que si tuviera otra opción, viviría la misma vida solo para charlar contigo, incluso te conocería antes. Espero que, finalmente este verano, aparezca en tu casa con mi maleta de tres kintales y te pueda ver. Y dar las gracias, personalmente, por existir.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Cuando una lee estas cosas, empieza a pensar que quizá su existencia tenga algún valor después de todo. Sabes, una se pasa el tiempo pensando qué pasará mañana, qué cerca está el futuro, lo tengo en mis manos y no tengo la menor idea de qué hacer con él, quién soy, adónde voy, por qué estoy aquí, etc (xD). Nunca te pondré sin admisión, y siempre que me llames estaré porque una amistad se supone que consiste en eso, ¿no? Y claro que abriré la puerta para recibirte esta verano, para conocernos (si es que podemos conocernos más), para paranoiar, para juntarnos. Porque aunque creas que es al revés, yo te necesito más que tú a mí. Cuidar de ti es una de las cosas que hacen que mi vida valga la pena.