¿Puedes aferrarte al recuerdo de algo que nunca tuviste?
Echar una mirada atrás. ¿Qué te sugiere? ¿Girarte y contemplar tu habitación con los mismos ojos de siempre? Quizá deberías mirar con otros ojos. Con los ojos de una persona madura, repasar con detalle toda tu vida. Encontrarte con que, algunas amistades y los amores, no duraron para toda la vida. Los buenos momentos, acabaron casi antes de empezar. Y los malos tampoco fueron para tanto. Ha pasado tanto tiempo desde entonces... Desde cualquier entonces. Porque por allá por la época en la que no había necesidad de comprar tiempo, todavía podíamos pasarnos medio día haciendo pie y medio día en la luna. Eran esos días en los que una sonrisa podía ser el mejor de los regalos y no te preocupaba tener suficiente dinero para salir el próximo fin de semana. Eran esos días dónde una muñeca o un balón podía entretenerte toda la tarde e incluso te solías olvidar de cenar. Eran esos días en los que era habitual tener cinco mejores amigos. A medias, puede que haya vuelto a esos días. Desde que tú te encargaste de susurrarme "Carla, abre los ojos y mira bien lo que tienes, que no es poco".
jueves, 13 de noviembre de 2008
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