Lo realmente bello no dura eternamente. ¿No te parece? Además, ya no quiero ser para ti, nunca más. La Chica en Cuestión cuelga su título. Es un traje que nunca más deseo volverme a poner. Una de las razones y tal vez la más importante, es que quiero cambiar y la Chica en Cuestión nunca admitiría semejante amenaza. No es fácil desprenderse de ello, y por eso espero contar con ayuda y muchas sonrisas que me hagan el camino más fácil. Por lo pronto, solo puedo decir que mi corazón está libre, feliz y ahora mismo solo piensa en seguir luchando. Puede que sea la lucha lo que nos haga verdaderamente fuertes. La realidad, es esta. Y como no pienso dejar de soñar esta noche, no quiero mentiras.
"Que cierren para siempre la calle del olvido
Que te metan en ella para nunca verte
Que no te vaya bonito, que te vaya de muerte..."
lunes, 1 de diciembre de 2008
domingo, 30 de noviembre de 2008
¿Cuánto tiempo crees que aguantarás?
Mi corazón te dijo adiós. Saludaba con una extraña sonrisa que tú no supiste entender. No te conté que hace varios días que el amor me dijo que se marchaba de mí. Me dijo que podría volver, algún día. Pero que no lo esperara despierta, ni siquiera para Navidad. Es por eso que ahora puedo salir a la calle y respirar, con el corazón ensanchado y por entero, porque ya no tengo que preocuparme de nadie. Ahora, soy yo quién lleva los tacones, quien manda. Y soy la ganadora que tú nunca conocerás.
sábado, 29 de noviembre de 2008
No tuvo Eva este Adán, no hubo asiento de atrás, ni caricias, ni cartas perfumadas...
Feliz, feliz cumpleaños.
¿A mí?
¡A tú!
Feliz, feliz cumpleaños.
¿Para mí?
¡Para tú!
Que los pases muy felices y ahora sóplale a la luz...
(2/12/2008) (Dos días)
Aquello que ves alejarse en el horizonte es "El tren de las Oportunidades". Yo lo veo porque, otra vez, perdí una de la grandes. No la perdí, la dejé pasar. Creo que me hubiera sentido peor si llego a montarme y descubrir que no viajas solo, sino mal acompañado. ¿Qué hubiera sido de mí? Sabes que alguien más y yo nos hubiéramos lanzado del tren en marcha y yo, solo yo, me hubiera hecho daño. Tanto, que mi corazón se rompería en mil pedazos, dejando a la imaginación eso de volver a recompenerme otra vez. No sé porqué siempre tengo que sentirme culpable por ti.
En momentos como este me doy cuenta de lo buena fingidora que soy. Y no porque intente mostrar la realidad que no es, sino porque me creo que "estoy bien", que no afectas, que no dueles... Y yo me lo creo y os convenzo. No a todos... Es él quién siempre me descubre. Tú mejor amigo, y el mío... Siempre se da cuenta de que no haces más que equivocarte, o me equivoco yo y no podemos seguir así... Alguien saldrá mal herido.
Paso a tu lado y encuentro la salida al pozo negro en el que me había caído. Te ignoro, no cuentas. No estoy enfadada, solo trato de amurallar mi parte más vulnerable. Para que no pases hasta que esté reconstruida, para que no te caigas dentro y me vuelva a poner mal. Entonces, te das cuenta de lo que sucede... "Al loro, que la niña te olvida..." y entonces intentas volver a meterte en mi vida... Y yo te dejo, porque en el fondo, me gustas. Porque en el fondo, te quiero.
¿A mí?
¡A tú!
Feliz, feliz cumpleaños.
¿Para mí?
¡Para tú!
Que los pases muy felices y ahora sóplale a la luz...
(2/12/2008) (Dos días)
Aquello que ves alejarse en el horizonte es "El tren de las Oportunidades". Yo lo veo porque, otra vez, perdí una de la grandes. No la perdí, la dejé pasar. Creo que me hubiera sentido peor si llego a montarme y descubrir que no viajas solo, sino mal acompañado. ¿Qué hubiera sido de mí? Sabes que alguien más y yo nos hubiéramos lanzado del tren en marcha y yo, solo yo, me hubiera hecho daño. Tanto, que mi corazón se rompería en mil pedazos, dejando a la imaginación eso de volver a recompenerme otra vez. No sé porqué siempre tengo que sentirme culpable por ti.
En momentos como este me doy cuenta de lo buena fingidora que soy. Y no porque intente mostrar la realidad que no es, sino porque me creo que "estoy bien", que no afectas, que no dueles... Y yo me lo creo y os convenzo. No a todos... Es él quién siempre me descubre. Tú mejor amigo, y el mío... Siempre se da cuenta de que no haces más que equivocarte, o me equivoco yo y no podemos seguir así... Alguien saldrá mal herido.
Paso a tu lado y encuentro la salida al pozo negro en el que me había caído. Te ignoro, no cuentas. No estoy enfadada, solo trato de amurallar mi parte más vulnerable. Para que no pases hasta que esté reconstruida, para que no te caigas dentro y me vuelva a poner mal. Entonces, te das cuenta de lo que sucede... "Al loro, que la niña te olvida..." y entonces intentas volver a meterte en mi vida... Y yo te dejo, porque en el fondo, me gustas. Porque en el fondo, te quiero.
jueves, 27 de noviembre de 2008
El gris de la carretera, dibujando su melena... Y la luz se le apagó
Hoy estaba pensando en ella. En lo rápido que vino y en lo rápido que se fue. Cualquier vida arrebatada, es corta. Las vidas no deberían acabar así, sin embargo, hay asesinos que lo hacen. Matan y después no se acuerdan. El alcohol hace milagros... o tragedias. Según se vea. ¿No?
Porque llevas mucho tiempo esperando las vacaciones de Navidad. Y no para matarte. Porque una carretera de doble sentido es para que vayas y vuelvas. Y para que otros vayan, y también vuelvan. Porque el carril de los listos no existe. Porque sabes suficiente inglés como para saber qué significa "STOP". Porque mañana será otro día y querrás vivirlo. Porque a lo mejor no te matas tú solo. Por no acabar la vacaciones con 600 euros menos, por la multa. Porque prefieres estar atascado en la cola del Corte Inglés que tirado en una cuneta. Porque buscar desesperadamente el hospital más cercano no es la nochevieja que tú querías. Porque quieres llevar a tu hijo a ver a Papá Noel otro año más. Porque un trayecto corto no quiere decir que sea un trayecto seguro. Para que no sean tus últimas vacaciones. Porque quieres ver a tu familia el día de Nochevieja. Porque adelantar con línea continua es un suicidio. Porque hay tres veces más coches. Para que no haya tres veces más accidentes. Porque has quedado para cenar y estás Navidades, le pides que se case contigo. Porque "si bebes, no conduzcas". Porque quieres volver y contarlo todo. Por los encuentros. Porque quieres enseñar los regalos. Porque quieres volver, pero no en una bolsa de plástico. Porque jugártela para ir "aquí al lado" puede costarte muy caro. Por la gente que te espera. Para que tu madre no tenga que llevar flores al kilómetro 23 de alguna carretera.
Porque sí.
Elige la razón que quieras...
Y estás Navidades no corras.
Haz el mejor regalo del mundo.
Volver a verles un año más.
Porque llevas mucho tiempo esperando las vacaciones de Navidad. Y no para matarte. Porque una carretera de doble sentido es para que vayas y vuelvas. Y para que otros vayan, y también vuelvan. Porque el carril de los listos no existe. Porque sabes suficiente inglés como para saber qué significa "STOP". Porque mañana será otro día y querrás vivirlo. Porque a lo mejor no te matas tú solo. Por no acabar la vacaciones con 600 euros menos, por la multa. Porque prefieres estar atascado en la cola del Corte Inglés que tirado en una cuneta. Porque buscar desesperadamente el hospital más cercano no es la nochevieja que tú querías. Porque quieres llevar a tu hijo a ver a Papá Noel otro año más. Porque un trayecto corto no quiere decir que sea un trayecto seguro. Para que no sean tus últimas vacaciones. Porque quieres ver a tu familia el día de Nochevieja. Porque adelantar con línea continua es un suicidio. Porque hay tres veces más coches. Para que no haya tres veces más accidentes. Porque has quedado para cenar y estás Navidades, le pides que se case contigo. Porque "si bebes, no conduzcas". Porque quieres volver y contarlo todo. Por los encuentros. Porque quieres enseñar los regalos. Porque quieres volver, pero no en una bolsa de plástico. Porque jugártela para ir "aquí al lado" puede costarte muy caro. Por la gente que te espera. Para que tu madre no tenga que llevar flores al kilómetro 23 de alguna carretera.
Porque sí.
Elige la razón que quieras...
Y estás Navidades no corras.
Haz el mejor regalo del mundo.
Volver a verles un año más.
miércoles, 26 de noviembre de 2008
Mira al cielo y pide un deseo, contigo la noche más bella
"¿Qué quieres por tu cumple, C?".
No sé. ¿Qué me daríais? No más de lo que ya me habéis dado, por favor, me siento egoísta. No sé cuantas sonrisas os debo, pero ya deben alcanzar una suma considerable. De FP quiero un abrazo, un abrazo muy fuerte, de esos que no sabe dar porque es demasiado serio. Quiero un abrazo muy fuerte, como el que se dan en las despedidas, pero sin despedirnos, porque le quiero demasiado para dejarle ir. De Lidia, quiero una mirada cómplice, como cuando nos miramos entre nosotras a la vez, como nuestras reacciones igualadas, como reírnos de las mismas cosas y tener la misma pasión por las sonrisas. De TI, quiero un beso, pero un beso de amor. Un beso cariñoso, un beso de esos que me ayudan a dormir por las noches, un beso que me persiga durante años y nunca me deje en paz. De mis personalizados Pin & Pon quiero cosquillas, de esas cosquillas tontas, de esas risas flojas, de esas bromas ingeniosas y frases geniales, de esas muecas espantosas y tan divertidas.
Y ahora, lo que no estaba previsto:
De Sara quiero una llamada, una llamada a última hora, como esas que se hacen cinco minutos antes de que se pase el día, con la típica conversación de "Me he pasado todo el día llamándote y no me lo has cogido / Y yo me he pasado todo el día esperando que llamases para no cogerlo". De Irene quiero un cuento, un cuento muy bonito y divertido, sobre un lugar donde nunca se llore, un cuento donde la vida sean dos días y caiga en fin de semana, un cuento de los de siempre, de los de "este, tiene final feliz". De Mary quiero un tirón de orejas, de esos que no son muy fuertes pero te acabas cansado de tanto tirar, quiero que se equivoque de número y siga contando y que yo proteste y le haga cosquillas para poderme soltar.
Quiero tantas cosas... Y ninguna cuesta dinero.
¿Cumpliréis mis deseos, un año más?
No sé. ¿Qué me daríais? No más de lo que ya me habéis dado, por favor, me siento egoísta. No sé cuantas sonrisas os debo, pero ya deben alcanzar una suma considerable. De FP quiero un abrazo, un abrazo muy fuerte, de esos que no sabe dar porque es demasiado serio. Quiero un abrazo muy fuerte, como el que se dan en las despedidas, pero sin despedirnos, porque le quiero demasiado para dejarle ir. De Lidia, quiero una mirada cómplice, como cuando nos miramos entre nosotras a la vez, como nuestras reacciones igualadas, como reírnos de las mismas cosas y tener la misma pasión por las sonrisas. De TI, quiero un beso, pero un beso de amor. Un beso cariñoso, un beso de esos que me ayudan a dormir por las noches, un beso que me persiga durante años y nunca me deje en paz. De mis personalizados Pin & Pon quiero cosquillas, de esas cosquillas tontas, de esas risas flojas, de esas bromas ingeniosas y frases geniales, de esas muecas espantosas y tan divertidas.
Y ahora, lo que no estaba previsto:
De Sara quiero una llamada, una llamada a última hora, como esas que se hacen cinco minutos antes de que se pase el día, con la típica conversación de "Me he pasado todo el día llamándote y no me lo has cogido / Y yo me he pasado todo el día esperando que llamases para no cogerlo". De Irene quiero un cuento, un cuento muy bonito y divertido, sobre un lugar donde nunca se llore, un cuento donde la vida sean dos días y caiga en fin de semana, un cuento de los de siempre, de los de "este, tiene final feliz". De Mary quiero un tirón de orejas, de esos que no son muy fuertes pero te acabas cansado de tanto tirar, quiero que se equivoque de número y siga contando y que yo proteste y le haga cosquillas para poderme soltar.
Quiero tantas cosas... Y ninguna cuesta dinero.
¿Cumpliréis mis deseos, un año más?
martes, 25 de noviembre de 2008
Malditas las ganas de volver a verte si ya te he perdido
No soy ordenada.
Ni física, ni mentalmente.
¡Pues vaya faena!
Mi mente ahora mismo es un espacio tremendamente pequeño donde se amontonan todos nuestros recuerdos.
Pero... Es que pasado tanto contigo...
¡Qué ya no me queda espacio!
He aquí el gran dilema.
O me mudo de mente...
O dejo de pensar en ti.
Ni física, ni mentalmente.
¡Pues vaya faena!
Mi mente ahora mismo es un espacio tremendamente pequeño donde se amontonan todos nuestros recuerdos.
Pero... Es que pasado tanto contigo...
¡Qué ya no me queda espacio!
He aquí el gran dilema.
O me mudo de mente...
O dejo de pensar en ti.
lunes, 24 de noviembre de 2008
No hay mal que por bien no venga, aunque el mal siempre quede fuera, que con cerrar luego bien la frontera, puedes hacer lo que quieras
Lo que hoy os vengo a contar es un trozo de papel viejo que he encontrado de cuando aún creía que nada nos iba a separar...
El Fin de una Era
Seguramente, el tiempo consiga hacerme olvidar si el colegio es exactamente como lo recuerdo. También olvidaré si fue tan duro o tal fácil como quedó en mi memoria. Pero hay personas que no voy a olvidar, recuerdos que no voy a borrar.... En los años que vienen pensaré en lo que vivimos juntos. Nada es para siempre, el destino tiene distintos caminos para todos nosotros. Y sé que os recordaré porque lo que somos ahora es una parte de lo que fuimos, de lo que me hicisteis ser. Me gustaría que un vago recuerdo de mí perdurara en vuestra memoria y que en la misma caja de recuerdos, guardárais las interminables conversaciones a voz de grito de los viernes por la tarde, los juegos inventados en los momentos de aburrimiento, la complicidad en los exámenes y los abrazos que muchos no llegamos a dar. Que 15 son muchos años para no haber dicho nunca que os echaré de menos.
(Otra historia que no tiene final feliz)
El Fin de una Era
Seguramente, el tiempo consiga hacerme olvidar si el colegio es exactamente como lo recuerdo. También olvidaré si fue tan duro o tal fácil como quedó en mi memoria. Pero hay personas que no voy a olvidar, recuerdos que no voy a borrar.... En los años que vienen pensaré en lo que vivimos juntos. Nada es para siempre, el destino tiene distintos caminos para todos nosotros. Y sé que os recordaré porque lo que somos ahora es una parte de lo que fuimos, de lo que me hicisteis ser. Me gustaría que un vago recuerdo de mí perdurara en vuestra memoria y que en la misma caja de recuerdos, guardárais las interminables conversaciones a voz de grito de los viernes por la tarde, los juegos inventados en los momentos de aburrimiento, la complicidad en los exámenes y los abrazos que muchos no llegamos a dar. Que 15 son muchos años para no haber dicho nunca que os echaré de menos.
(Otra historia que no tiene final feliz)
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