lunes, 3 de noviembre de 2008

Niño vete y cierra la puerta... Que no verte salir de mi vida

No te odio. Al principio, cuando me preguntaste, creía que sí. "¿Quieres odiarme?" Entonces también, . Aunque ya no lo sé. Ahora estarás leyendo estás palabras y regodeándote en su propia "genialidad". Felicidades, Ambicioso Embustero. Has conseguido que tu presencia deje de resultarme exasperante ¿Era esa la finalidad?

De odioso, a invisible. No es una mejora. Aunque al menos, él se alegra. Si tu entras, ya no salgo. Al menos me veo capaz de quedarme en la misma habitación, aunque aún me estremezco un poco al escuchar tu suave voz. ¿Acaso lo que tú llamas "encanto" para mí es... otra cosa? Ya no me esfuerzo en odiarte, dame tiempo y algún día, aprenderé a soportar tu "encanto".

Apoyada contra la pared, tus brazos a cada lado de mi cuerpo y tú demasiado cerca. Como siempre. Tu aliento rozando mis labios. "¿Entonces no me tienes miedo?". No, tranquilo, miedo no es. "¿Porqué te pones tan nerviosa? Te gusto" Lo siento, te volviste a equivocar. Te queda un intento. "Vale. Me rindo ¿Cuál era la respuesta?". Y aún sigues creyendo, ridículamente, que te lo voy a decir...

1 comentario:

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.