Antonio Sarrión nunca llegó a leer estas páginas.
Octubre ya ha pasado. Creía que lo tenía todo controlado, pero... Cuatros años y cuando te pienso, sigo queriendo llorar. Al principio, razonaba que Dios no existía porque no te había dejado quedarte. Cualquiera que hubiera previsto medianamente las consecuencias de alejarte de mí, habría admitido que era una locura. Pero ahora pienso que Dios puede existir, que puede ser tan egoísta como el hombre, y querer llevarse lo más bonito que había en la casa. ¿Será posible que aún siga sin tener que esforzarme para recordar tu cara, tu voz? Que solo tenía once años, pero todavía te recuerdo subido a tu escenario (Porque en el fondo siempre fuiste el rey de la pista). La Pobleta se quedó con un bonito recuerdo, pero me gustaría que, aunque fuera los veranos alternos, me lo dejará a mí también para poder quedarme yo contigo.
Pero cuando se trata de ti, todos nos volvemos egoístas y nos queremos quedar con todo lo poco (Porque siempre nos sabe a poco) que dejaste en este mundo. Los recuerdos tuyos nunca fueron suficientes y todo lo que me puedan contar se quedará a mitad de camino. Yo también me acuerdo de ti. Y mientras sigo pasando con las manos tus fotos, todavía recuerdo aquello de "Yo soy el mono titiritero..."
miércoles, 12 de noviembre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
7 comentarios:
q bonito! me encanta!
te quiero Carla, nos vemos en el insty!
xau!
Siempre echamos de menos a alguien, especialmente a quienes nos dieron algo bueno.
Te quiero, y me gusta que escribas así.
jajajj, ya le pregunté, pero me dijo que no te odiaba, no sé, no la entiendo XDXD
Pd. soy Mary, como siempre, la pesada de turno a la que se le olvida el nombre Jajaja
Publicar un comentario