jueves, 23 de octubre de 2008

Escuchame, si estás ahí, quiero que sepas...



No necesito que estés ahí a todas horas, pero lo estás. Supongo que me consideras frágil, débil, incapaz de calcular bien sus pasos en falso y tan llena de errores que me desborda uno más. Y no te equivocas, no. Me acabo de dar cuenta, de que terminas mis frases y casi siempre, sueles acertar. Rectificas mis errores, me iluminas el camino, pintas mi futuro (de negro a azul) y me regalas sonrisas que me duren todo el día. ¿Me merezco ese cariño? ¿Quién eres tú? Los Ángel(es) de la guarda no éxiten, he creído tener uno toda mi vida, pero me salió diablo. Entonces... No lo sé, no sé porqué velas por mí, no sé porque te preocupa lo que me pase, o que sonrisa no quieres que me falte. Voy coleccionando canciones buscando en alguna de ellas una respuesta filosófica de ti. Y entonces, de golpe y porrazo, me viene la pregunta general... "¿Me quieres?". Debería desarrollar una tesis, que uniera un corazón y partiera de un "Puede que sí".

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