domingo, 28 de septiembre de 2008

Prometo no olvidarlo nunca

Con una sonrisa me acerco a ti y te abrazo. ¡No has cambiado nada! Puede que estés un mes más viejo, pero tu sonrisa sigue siendo la de un adolescente que no llega a la veintena. Antes me hubiera costado hacerlo, ya sabes... Acercarme, abrazarte sin que duela... ¿Crees que he madurado? Ya soy toda una señorita. No tengo mucho mundo, es que el mes de septiembre me centra. He pasado muchas horas en esa sala de espera (azul) esperando y he tenido tiempo de pensar, más que suficiente. Después de media hora hora, treinta y tres minutos, salía con un "Ya estoy. ¿A dónde vamos?" y mi mente se desconectaba de ti.

Ya que hemos hecho el esfuerzo de venir, te invitaré a tomar algo ¿Vale? No tenemos porque hablar de él, si no estás preparado. Te caerá bien, algún día quiero presentártelo. No es mi día favorito, no llueve, sabes que eso termina por darme igual. "No quiero nada. Ya si eso otro día" me dices. Está bien, pues... Yo me voy hacia el metro. No es que no quiera ir en tu moto, es que abrazarme a ti me da miedo. Sus sonrisas son demasiado amables para traicionarle de pensamiento, es bueno conmigo porque necesito que lo sea. Es bueno conmigo porque soy buena con él. Ambos somos buenos y, aunque no sea el amor más puro, con él estoy bien.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ainsss que bonitoooo!!!

Eres malaaaa, me enganchas a esto.

kisssss.