Ahora que camino temprano por las solitarias calles valencianas, que me conozco como la palma de mi mano, me doy cuenta de una cosa. Las luces se apagan nada más salir de casa, y pienso que es entonces cuando el mundo se a dos velas. Dos velas que con un mal soplo de aire se apagan y ver, no ves nada. Y me quedo parada en medio de la calle, la gente pasa a mi lado sin mirarme... Creo que entonces no vemos nada. Me gustaría verte en esos momentos porque eres la luz de mi oscuridad. No busco guías ni príncipes azules, solo alguien que me quiera de verdad. ¿Es tanto pedir que estés conmigo todas las horas que no puedes estar?
La gente me pregunta por tus besos y me gusta dar respuestas que contesten sin contestar. Todos te conocen y nadie piensa en ti, creo que el anonimato te gusta. Sé que tú haces lo mismo conmigo, que nadie sabe más que el perfume que suelo utilizar, pero algunos me conocen como "La chica en cuestión" del "Chico que no volverá". Ayer se apagaron las luces cuando salí de casa y entonces, segundos después, se puso a llover. Después, por la tarde, me dirías que con la lluvia creaste un farol que iluminara mi camino hasta clase. Me juraste "terminará pronto" y entonces, nos volvimos a ver.
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